Datos de contacto

Servidumbres, lindes y conflictos entre fincas: los problemas entre propietarios rara vez se resuelven bien solo con impresiones o recuerdos

Servidumbres, lindes y conflictos entre fincas

En los conflictos entre colindantes, una de las causas más frecuentes de error es confiar excesivamente en lo que “siempre se ha entendido”, en lo que cada parte recuerda o en la apariencia física del terreno. Pero en asuntos de lindes, servidumbres, cerramientos, pasos, acueductos o relaciones de vecindad, la solución jurídica rara vez depende solo de percepciones subjetivas. Lo decisivo es determinar con rigor qué derecho existe realmente, cuál es su alcance y cómo puede acreditarse.

No siempre coincide la realidad física con la registral, ni la registral con la catastral, ni ninguna de ellas con el uso histórico que se ha venido tolerando durante años. De ahí que muchos conflictos se compliquen cuando una de las partes decide cerrar, construir, plantar, impedir un paso o modificar una situación que hasta entonces se había mantenido por mera tolerancia o por falta de controversia abierta. Lo que parecía un problema menor acaba convirtiéndose en un conflicto serio sobre la titularidad, el uso o la delimitación del inmueble.

Las servidumbres merecen una atención especial. No basta con afirmar que existe un derecho de paso, de luces, de vistas, de desagüe o de acueducto. Hay que examinar su título, su posible adquisición, su alcance exacto, su eventual extinción o las limitaciones que pesan sobre su ejercicio. A veces el conflicto está en defender una servidumbre existente; otras, en impedir que se imponga indebidamente una carga sobre la finca; y en no pocos casos la cuestión real consiste en aclarar si ha habido simple tolerancia o verdadero derecho.

Además, este tipo de asuntos suele empeorar con el tiempo. Una mala reacción inicial, una obra precipitada, un cerramiento incorrecto o un requerimiento mal planteado pueden dificultar mucho la solución posterior. Por eso, antes de actuar, conviene estudiar bien la documentación disponible, la configuración física de las fincas y la estrategia jurídica más adecuada.

En esta materia, el problema rara vez se resuelve por quién grita más o por quién lleva más años diciendo lo mismo, sino por quién puede sostener mejor jurídicamente la existencia, extensión o inexistencia del derecho discutido. Esa es la diferencia entre una disputa vecinal enquistada y una posición jurídicamente sólida.

Autor: Carlos San Vicente Bravo Abogado especializado en Derecho Urbanístico e Inmobiliario. Socio director de Carlos San Vicente y Asociados.

Contactar por Whatsapp

Usamos cookies

Usamos cookies en nuestro sitio web. Algunas de ellas son esenciales para el funcionamiento del sitio, mientras que otras nos ayudan a conocer estadísticas de visitas.