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Expropiación y ocupación sin justo título: no siempre hay expediente formal, pero sí puede haber derecho a reclamar
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Cuando la Administración ocupa un terreno, ejecuta una obra pública o destina una finca a uso público sin haber tramitado correctamente la expropiación, muchos propietarios se encuentran en una situación desconcertante: saben que han perdido de hecho el control sobre su inmueble, pero no tienen claro qué acción jurídica procede ni si todavía están a tiempo de reaccionar.
La primera idea importante es esta: no toda privación o afección material del inmueble viene precedida de un expediente expropiatorio correctamente terminado. A veces existe una ocupación de hecho, una utilización pública consolidada o una afectación urbanística que se ha materializado sin pagar al propietario la indemnización correspondiente o sin culminar debidamente el procedimiento legalmente exigible.
En estos supuestos, el análisis no debe limitarse a preguntar si “hubo expropiación”, sino qué ha ocurrido realmente con la finca y bajo qué cobertura jurídica se ha producido esa ocupación o privación. Puede tratarse de una expropiación irregular, de una ocupación sin título, de una vía de hecho o de una situación que exija reclamar el justiprecio, la indemnización procedente o incluso la reversión, según el caso.
Además, muchas veces el problema no está solo en el valor del suelo ocupado. También deben examinarse otros elementos: la pérdida de aprovechamiento, la afectación del resto de la finca, los intereses, la fecha real de ocupación y la eventual pasividad administrativa durante años. En asuntos de este tipo, la apariencia de hecho consumado no significa necesariamente que el propietario haya perdido su derecho a reclamar.
Por eso, cuando una Administración ocupa, transforma o utiliza un terreno sin haber dejado jurídicamente resuelta la situación, lo importante no es resignarse a la realidad física existente, sino determinar si esa situación se ha producido conforme a Derecho y qué compensación o reacción jurídica cabe exigir. Ahí suele estar la verdadera clave del asunto.